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Literatura

“El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad

Por Verónica de la Cruz, redactora de contenidos en Britania for you

 

Debo admitir que no esperaba demasiado al pasar las primeras páginas de la famosa novella “El corazón de las tinieblas” del Británico-Polaco Joseph Conrad. Publicado por primera vez en 1899 por entregas, es un clásico muy apreciado por críticos y ampliamente estudiado en entornos académicos. Contaba yo varias decenas de páginas leídas cuando esta historia, el relato de un marinero sobre su viaje a una África colonizada por Europeos, empezó a agarrarme por dentro para no soltarme. 

La narración da el pistoletazo de salida en un barco anclado en las tranquilas aguas del río Támesis, en la Inglaterra de finales del siglo XIX. Un anónimo narrador nos pone en situación para dar rápidamente paso al narrador principal, Marlow, un marinero que relata al resto de la tripulación del barco su impactante viaje al Congo, en aquellos entonces denominado The Free Congo State y posesión Belga. Marlow es enviado con la misión de encontrar a un famoso comerciante de marfil llamado Kurtz y traerlo de vuelta a Inglaterra.

Para ello debe navegar tierra adentro por el misterioso río Congo, la antítesis del río Támesis, mientras nos va relatando todo lo que sucede a su alrededor y sus reflexiones internas acerca de la cruel explotación a la que se ven sometidos los nativos. Es importante destacar que Joseph Conrad se inspiró para escribir esta obra en su propia experiencia personal viajando a aquel Congo dominado por Bélgica. 

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El personaje de Kurtz merece un post aparte, ya que es sin duda tan fascinante como oscuro. Se trata de un ávido comerciante de marfil que se enriquece rápidamente y alcanza la fama internacional gracias a sus malas artes, llevadas al extremo de lo inmoral e inhumano, hasta puntos totalmente insospechados por Marlow. Tiene a sus pies a todo un séquito de nativos y resulta impactante la misteriosa “Mistress”, una mujer Africana que no pronuncia una sola palabra en sus breves e inquietantes apariciones, ni fata que le hace. Todos allí le consideran una especie de semi-dios.

Aunque la postura de Marlow ante todo lo que ven sus ojos a veces puede resultar ambigua, su humanidad y compasión ante las injusticias afloran a menudo en sus momentos de introspección. Se muestra horrorizado cuando llega a la estación central donde trabaja Kurtz y es testigo de los métodos usados por éste para enriquecerse. Incluso el propio Kurtz, pese a todo, parece llegar finalmente a la misma conclusión que Marlow. Resuenan en nuestra mente las famosas palabras que éste pronuncia al final: “El horror, el horror…”. 

Decía antes que es una obra muy apreciada por los críticos y de hecho, es objeto de debate. Unos postulan que es claramente racista (Chinua Achebe), mientras que otros defienden que depende de cómo se interprete (John Hillis Miller). Yo me decanto por esto último, pues “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad no es un relato simple y evidente, sino turbio y denso, cargado de matices. Resulta tan denso que si indagamos haciendo varias lecturas, podemos extraer diferentes significados que a simple vista parecían enterrados, perdidos en el lenguaje. 

En definitiva, “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad es una historia sobre el lado oscuro del ser humano, de lo lejos que puede éste llegar arrastrado por sus ansias de riqueza, fama y poder. Es también una historia sobre el colonialismo, sobre cómo el mundo occidental percibe a los colonizados y sobre como ellos perciben al hombre blanco occidental. En esencia, la percepción entre ambos bandos es la misma: de extraña familiaridad. Estamos ante una obra literaria que no deja indiferente a nadie.

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