Cultura Británica

La polifacética carrera de Graham Coxon en solitario

Por Verónica de la Cruz, redactora de contenidos en Britania for you

 

Graham Coxon cuenta con una variada y extensa carrera en solitario, algo de lo que muchas ex-glorias del Britpop no pueden presumir. Pero Coxon is different, ya nos dimos cuenta con Blur. Y no solamente por su actitud de vintage-nerd incomprendidosino porque todo ese mundillo de rock stars no estaba hecho para él. A pesar de los riesgos se lanzó a la aventura de una carrera en solitario.

Aprovechando su 50 cumpleaños me gustaría rendirle un pequeño homenaje repasando su inspiradora carrera en solitario. No merece menos con 8 discos de estudio a sus espaldas, varias colaboraciones (con Paul Weller de The Jam, por ejemplo) y la composición de una banda sonora para una serie de Netflix.

Graham Coxon es uno de los mejores guitarristas de su generación. Fué votado en una encuesta de la BBC en 2010 quedando en el puesto 15 de los 40 mejores guitarristas de los últimos 30 años. Puedes ver el listado completo de los resultados aquí http://www.bbc.co.uk/6music/events/theaxefactor

Ya hablaré de su trabajo con Blur en otra ocasión, pues este año se cumplen ni más ni menos que 30 años desde su formación en 1989. Y es que Coxon era practicamente un chavalín cuando empezó.

 

Una breve pincelada biográfica

Graham Leslie Coxon nació el 12 de marzo de 1969 en Rinteln, Alemania. Su padre era músico en una banda militar. A los 6 años se mudó con su familia a Colchester (Essex, Inglaterra). Allí estudió en la Stanway Comprehensive School y más tarde se mudó a Londres para cursar Bellas Artes en el Goldsmith’s College.

Actualmente reside en Londres junto a su pareja y sus hijas. Inició sus andaduras en solitario en el año 1998, cuando aún formaba parte activa de Blur. A pesar de que le habían dado más libertad creativa con el disco Blur (1997), necesitaba ir más allá. 

Coxon publicó los primeros cinco álbumes bajo su propio sello discográfico, Transcopic Records. En el sello también publicó algunos trabajos de otras pequeñas bandas indie. Cabe destacar que Graham Coxon ha tocado todos los instrumentos en la mayoría de sus discos: guitarras eléctricas, acústicas, bajos, batería, percusiones, saxofón, etc. También es suyo todo el artwork (portadas, contraportadas, letras, ilustraciones y pinturas en libretos interiores).

Esto es un reflejo de su formación en Bellas Artes. El do it yourself (yo me lo guiso, yo me lo como) es una constante a lo largo de toda su carrera en solitario y lo ha convertido en su marca personal.

 

Coxon ha diseñado él mismo las portadas de sus discos, además de tocar todos los instrumentos en muchos de ellos, autoproducirse y autopublicarse

 

Pero vayamos al lío y empecemos el repaso a la discografía en solitario de Graham Coxon…

 

El debut en solitario: The Sky is too high

 

 

The sky is too high (EMI / Transcopic, 1998) nos dejó a muchos patidifusos. Una servidora no tenía edad para ello cuando cayó en sus manos este disco y la sensación que se te queda en el cuerpo tras las primeras canciones es de “What the f*ck…?”. Cuando lo acabas de escuchar sigues sin entender nada, de modo que tienes que volver a escucharlo. Y así en loop, hasta que se vuelve adictivo. Podría decirse que es un entrañable batiburrillo de canciones low-fi muy, muy pero que muy homemade. A veces resulta deprimente, insoportablemente melancólico y otra veces (pocas) esperanzador. El denominador común es un sonido en absoluto apto para todos los oídos.

 

The Golden D o un paso más allá

 

 

Aun tratábamos de digerir este primer disco cuando nos dejó caer el segundo, titulado The Golden D (EMI/ Transcopic 2000). De nuevo, no nos dejó indiferentes, pero ya no nos pilló tan de sopetón. Se trata de una continuación de su predecesor, pero menos melancólico y con mucha más mala leche. Una tiene la sensación por momentos de que Coxon se despacha a gusto por todo lo que con Blur no puede hacer y con efecto rebote. Y es que los discos más rompedores como Blur o 13 no eran suficientes, Coxon tenía mucho más que decirnos. Temas como Fame and Fortune y That’s when a reach for my revolver son versiones de Mission of Burma. También encontramos verdaderas joyas instrumentales en las que perdernos como Lake, una de mis preferidas.

 

Crow sit on blood tree, calma y oscuridad

 

 

Con Crow sit on blood tree (EMI / Transcopic 2001) la cosa se calmó un poco. A decir verdad, tampoco mucho, porque eso no va con Coxon. A caballo entre el folk y esas guitarras sucias a las que ya nos tenía acostumbrados, nos trae un tercer álbum bizarro lleno de temas muy rockeros como Empty word o Burn it down. Tienen cabida también tristes baladas como All has gone, A place for grief o Big Bird. En general, lo más destacable es su lado más acústico, tan a su manera. Nos muestra de tanto en tanto su amor hacia Nick Drake, Bob Dylan o la etapa de Pink Floyd con Syd Barrett en temas de corte puramente folky como Thank god for the rainToo uptight.

 

Los claroscuros de The Kiss of morning

 

 

El aluvión de discos continuó el año siguiente con The kiss of morning (EMI / Transcopic 2002), su cuarto disco en solitario.  Nos presenta un trabajo de tono más optimista en cuanto a melodías, pero cargado de letras donde parece que el cantautor exorciza un gran resentimiento acumulado. Por momentos deja entrever – aunque tímidamente – un cambio de rumbo hacia un sonido más pulido y comercial. La influencia folk sigue presente en temas tan entrañables como Bitter TearsBaby, you’re out of your mind, Mountain of regret o Walking down the highway. En una entrevista para la revista Q Magazine Coxon explicó que el título del disco surgió a raíz de una nueva forma de ver la vida tras superar su bien conocida adicción al alcohol.

 

Conquistando al público con Happiness in magazines

 

 

Tras su repentina y polémica salida de Blur en 2002 a mitad de la grabación de Think Tank en Marruecos, Coxon no se quedó cruzado de brazos. Decidió dar el paso para conquistar a un público mucho más amplio lanzando un cuarto álbum, Happiness in magazines (EMI / Transcopic 2004). Se trata de un disco mucho más comercial y accesible que los anteriores. En él contó con la producción de Stephen Street, productor habitual de Blur y bandas en los 80 como los Smiths. Nos hace guiños a la época britpopera con Blur, con temas como Bittersweet bundle of misery que recuerdan a la popular Coffee & TV.  Coxon se lanza a la aventura de realizar largas giras internacionales para promocionarse, aunque España la visitó solamente en una ocasión y nos apena profundamente que desde 2004 no haya vuelto más.

El remate: Love travels at illegal speeds

 

 

Dos años más tarde, publica Love travels at illegal speeds (EMI 2006), que continúa en la misma línea apta para todos los públicos que su predecesor, repitiendo con Stephen Street en la producción. Entre los guiños britpoperos de You & I o Tell it like it is, nos lleva también de paseo por un contundente punk con temas temas enérgicos y desenfadados como I can’t look at your skin, Don’t let your man know o Gimme some love. También hay lugar para baladas como Just a state of mind o la emotiva Flights to the sea (Lovely rain).  Dicen que si Mahoma no va a la montaña, es la montaña la que va a Mahoma y esta montaña ha ido dos veces a verlo a Londres. Una me pilló viviendo una temporada allí y la segunda cogí un avión acompañada por una gran amiga (ella sabe quien es y le mando un beso desde aquí si me lee).

 

Telón de fondo hecho por Coxon en el concierto del Astoria, 25 de Octubre de 2006. Fotografía: © Verónica de la Cruz

 

No quiero irme por los cerros de úbeda ahora, pero es que los directos de Coxon son muy buenos y guardo un grato recuerdo de ambos. Precisamente de la grabación del Astoria se editó el doble disco en directo Burnt to Bitz. Una joya en edición limitada de la cual me quedé sin una copia, pero sí obtuve una primera fila con una vista inmejorable del escenario (y mucho sudor y lágrimas!).

 

The spinning top, una obra maestra

 

 

Unos años después vió la luz The spinning top (EMI / Transgressive Records, 2009), un disco conceptual donde plasma por completo las raíces folk a las que tanto cariño les tiene y supone un cambio de rumbo. Es un trabajo donde nos da un nuevo revés, es realmente maduro, creativo e inspirado. Probablemente ésta sea su obra maestra. Cuenta con colaboraciones de otros músicos en algunos temas como la de Robyn Hitchcock en las guitarras o incluso la cantante de ópera soprano Natasha Marsh en los coros, entre otros.

 

Directo en el Barbican Centre de Londres, 28 de noviembre de 2009. Fotografía: © Verónica de la Cruz.

 

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The Graham Coxon Power acoustic ensemble (2009)

 

Y aquí un vídeo mal grabado por una servidora. Lo siento, estaba más pendiente de su actuación que de grabar, pero es que quería llevarme un pequeño recuerdo personal en vídeo. 

 

 

El octavo trabajo: A+E

 

 

Tras la aclamada reunión con Blur en 2009, la publicación de varios temas nuevos y una serie de giras, no se deja seducir mucho tiempo por el éxito de masas. Coxon tiene aún muchos cartuchos por gastar y nos trae una nueva joya. A+E (EMI / 2012) es un disco donde da una nueva vuelta de tuerca usando sintetizadores, teclados y hasta  un saxofón maltratado. Suena por momentos afilado, desgarrador, agresivo y oscuro. Con los singles City Hall o What’ll it take nos deja claro los derroteros por los que se va esta vez.

 

En 2017 compuso la banda sonora para la serie de Channel 4 / Netflix The end of the f*ck**g world. La música que podemos escuchar a lo largo de los 8 episodios que componen la mini serie fué grabada y producida en el estudio de su casa. Los 16 temas que componen esta banda sonora no tienen desperdicio.  Hay verdaderas joyas como Walking all day, Bus stop, In my room o Lucifer’s behind mePara muestra un botón:

 

 

Hasta la fecha no hay noticias de un posible nuevo trabajo, pero confío en que pronto tengamos buenas nuevas.  Conociendo su trayectoria, no sería de extrañar que se saque un nuevo as de la manga. Aunque por otro lado, según declaraba a iNews el año pasado: “A medida que te haces mayor, cada vez cuesta más, la creatividad ya no es la misma”.  Podéis leer la entrevista íntegra en https://inews.co.uk/culture/graham-coxon-interview-blur-damon-albarn-soundtrack-the-end-of-the-fucking-world/. Esperemos que no lo diga muy en serio…

Mientras tanto, se lo pasa bomba versionando a los Beatles con el supergrupo The Jaded Hearts Club Band, junto a Matthew Bellamy, Miles Kane y Jamie Davis entre otros artistas. Se han dejado ver en directo unas cuantas veces por Estados Unidos y Londres.

En definitiva, la discografía de Graham Coxon en solitario no es de esa que desechas a la primera escucha o se acaba pasando de moda. Te puede gustar más o menos, te puede desconcertar la diversidad de estilos musicales con los que coquetea, pero a nivel creativo se puede decir que no tiene un disco malo. Al contrario, ganan con cada nueva escucha, porque su sonido es atemporal y siempre tiene algo nuevo que ofrecer. Y eso es lo que los hace precisamente buenos, al igual que los discos de Blur. Los seguiremos escuchando y recordando de aquí a 30 años, generación tras generación.

 

Happy 50 years Graham! x

 

Fotografía: © Verónica de la Cruz

 

DISCOGRAFÍA DE GRAHAM COXON

The sky is too high (1998)

The Golden D (2000)

Crow sit on blood tree (2001)

The kiss of morning (2002)

Happiness in magazines (2004)

Love travels at illegal speeds (2006) The spinning top (2009)

A+E (2012)

The end of the f***ing world (2018)

 

Página web www.grahamcoxon.co.uk

Twitter @grahamcoxon

Canal Youtube https://www.youtube.com/user/GrahamCoxonVEVO

 

 

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