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Nueva York,  Otros destinos

Williamsburg en Nueva York, el barrio indie de Brooklyn

Por Verónica de la Cruz, redactora de contenidos en Britania for you

 

Si un barrio me sorprendió y encandiló a partes iguales durante mi viaje a Nueva York, ese fué sin duda Williamsburg. Situado en Brooklyn, uno de los 5 distritos de Nueva York, una servidora lo visitó casi por casualidad y sin ningún tipo de expectativas. Y es que no sé si hubiera acabado en Williamsburg de no ser porque llevábamos entradas compradas ya desde España para un concierto de A sunny day in Glasgow en la moderna sala Baby’s allright.

Os voy a relatar mis impresiones de lo que ví e hice en Williamsburg durante la maravillosa tarde-noche que pasé en el barrio más hipster de Nueva York. También os señalo lugares que no me gustaría dejar en el tintero, en los que aunque no estuve por la falta de tiempo habitual en los viajes, son también muy interesantes teniendo en cuenta las recomendaciones que leo y quedan pendientes para la próxima vez. ¡Acompañadme en este paseo por Williamsburg!

Antes de ponernos a ello, os dejo un mapa para que os situéis, el barrio de Williamsburg es la zona delimitada en rojo:

 

 

¿Cómo llegar a Williamsburg desde Manhattan?

Para llegar a Williamsburg desde la isla de Manhattan hay varias opciones. Podemos coger la línea L de metro y bajarnos en Bedford Av, justo en el epicentro del barrio. La otra opción es coger el East river ferry, que a diferencia del metro nos regala una preciosa panorámica del East River y el skyline de la ciudad. En ambos casos tardaremos escasos minutos en plantarnos en el centro de Williamsburg.

Nosotros cogimos el metro, ya que veníamos de visitar el bullicioso barrio de China Town y nos quedaba más a mano. Era una bochornosa tarde de julio, de esas en las que la densa atmósfera no facilita demasiado los paseos turísticos. El amenazante cielo gris encapotado de ese día no tardó en comenzar a descargar una fina lluvia nada más aterricé en Williamsburg. Debían ser las 4 de la tarde y habíamos hecho amistad con una pareja de más o menos nuestra edad a la que habíamos preguntado en el metro en qué parada deberíamos bajar para llegar a Williamsburg.

 

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Estación de metro de Bedford Av, en el centro de Williamsburg.

 

Resultó que esta amable pareja vivía en Williamsburg y nos indicaron que bajáramos donde ellos. En el trayecto entablamos conversación, conectamos a través de la música, pues les explicamos que íbamos a un concierto en Baby’s Allright. Resultaron ser otros entusiastas de la música indie y no me preguntéis cómo, pero acabamos tomando juntos unas cervezas para refugiarnos de la lluvia en un local muy chulo del centro de Williamsburg. Con el asfixiante calor, nos supieron a gloria! Así, dos parejas que hacía unos minutos no se conocían de nada, ahora charlaban animadamente sobre música y viajes. ¡Así es Nueva York, nunca sabes lo que va a pasar!

Pero no he venido a hablaros de anécdotas personales, sino de las calles post-industriales de Williamsburg, su flamante street-art, los puntos de interés para el visitante, su multiculturalidad, sus locales de moda y los encantos varios de los que puede permitirse presumir. Aunque esto no siempre fué así, antaño Williamsburg fué el patito feo de la ciudad. ¿Cómo es posible? Conviene primero repasar un poco su historia.

Breve historia de Williamsburg

Williamsburg fué en sus inicios un pequeño pueblo, más tarde una ciudad y finalmente se adherió a la ciudad de Nueva York a principios del siglo XX. A lo largo del siglo XIX se convirtió en una importante zona industrial debido a su estratégica posición a un lado del East River, con un buen acceso a mar abierto para los barcos. En su época de máximo esplendor acogió a grandes cantidades de inmigrantes, sobretodo latinoamericanos, italianos, irlandeses y alemanes.

Pero aquel próspero barrio obrero fué difuminándose a partir de los años 60, cuando las fábricas se iban cerrando y abandonando progresivamente, lo que dió pie al crecimiento del crimen y el tráfico de drogas. Así, Williamsburg fué pasto de la desolación y hace varias décadas ni el más valiente se hubiera atrevido a pasear por sus calles de noche. Pero en los años 80 y 90 muchos artistas comenzaron a establecerse aquí aprovechando los bajos precios de la vivienda y la cercanía con la gran manzana, que quedaba a escasos minutos con la línea L de metro. Huían de las salvajes subidas de los precios en Manhattan. 

Durante las últimas décadas Williamsburg ha experimentado un proceso de gentrificación y los artistas que en su día huían de Manhattan, ahora lo hacen de Williamsburg hacia otros barrios más económicos en los alrededores. Ahora sí, con esta breve pincelada de la historia de Williamsburg nos hemos puesto en contexto y ya podemos activar el modo explorador on. ¡Vamos a repasar lo más interesante de Williamsburg!

 

La tienda Rough Trade

La primera tienda Rough Trade, que además es un sello discográfico independiente con sede en Londres, abrió en West London en 1976, en los albores del movimiento punk. En esta mítica tienda de música, de sobras conocida entre los más melómanos, podemos ir a la caza del vinilo (es destacable la gran sección con la que cuenta) o disfrutar de alguno de los conciertos gratuitos que organizan. Es la única tienda Rough Trade que hay en Estados Unidos, el resto se encuentran repartidas en Londres y otros puntos de Reino Unido. Esta es una visita obligada para cualquier amante de la música, podéis echar un vistazo en la web oficial de Rough Trade.

 

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Los amantes de la música se sentirán atraídos como un imán hacia la tienda Rough Trade de Williamsburg.

 

Brooklyn Brewery

Williamsburg cuenta con un popular centro de producción cervecera, cuya estrella es la Brooklyn lager. La fábrica fue fundada en 1987 por los empresarios Steve Hindy y Tom Potter y está situada en los edificios de lo que fué la antigua fábrica de matzá, un pan tradicional de la gastronomía judía. Las instalaciones de la Brooklyn Brewery se pueden visitar y suelen hacer catas de los tipos de cerveza que producen. Doy fé de que es una buena cerveza, estuve tomándome una Brooklyn lager en un bar de Williamsburg. Si vais a Nueva York o visitáis Williamsburg tenéis que probarla, la suelen tener en muchos bares y restaurantes. Como dato curioso, fué elegida por la revista Esquire como una de las “Best Canned Beers to Drink Now” en un artículo de 2012. 

 

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Fachada de la Brooklyn brewery, la popular fábrica de cerveza.

 

City Reliquary

Los que gusten de visitar museos no se quedarán sin su dosis en Williamsburg. El city reliquary es un pequeño museo formado por una organización cívica sin ánimo de lucro que se encarga de mantenerlo y se encuentra alojado en el interior de una antigua bodega. En su interior, como su nombre ya nos hace intuir (reliquary=relicario, es decir, lugar donde se guardan reliquias), se exhiben objetos muy curiosos y recuerdos de Nueva York de lo más variopinto: desde viejos carteles de tiendas, hasta antigüedades de diversa índole. 

 

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Entrada del peculiar museo city reliquary de Williamsburg.

 

Brooklyn art library

Esta biblioteca dedicada al arte se encuentra en el corazón de Williamsburg y en ella podréis encontrar más de 30.000 libros que han sido traídos por artistas de 135 países diferentes, dentro de lo que es su proyecto más destacado, el Sketchbook project. Se trata de una enorme comunidad mundial de artistas visuales y lo mejor de todo es que cualquiera puede unirse y participar. Tenéis mucha info en la web oficial de la Brooklyn art library.

 

Bushwick

A un par de paradas de metro de Williamsburg, pero en el mismo Brooklyn, encontramos muchos contrastes. Esta zona de inmigración repleta de destartalados edificios fué entre los siglos XIX y XX un importante centro de producción de cerveza. En Bushwick ave todavía se pueden contemplar en pie las majestuosas casas de los magnates del negocio, aunque algunas se encuentran en un estado algo deplorable.

 

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Vista de la Lower Bushwick Ave.

 

El barrio de Bushwick está sufriendo poco a poco grandes transformaciones, ya que artistas y músicos de Williamsburg se están empezando a instalar en busca de viviendas con precios más asequibles. En esta zona se están abriendo nuevos bares y salas de conciertos, lo que le da mucho ambientillo nocturno. Eso sí, de día sigue siendo una zona de lo más industrial. 

 

El street art de Williamsburg

En Williamsburg encontrarás casi a cada paso que des un graffiti chulo, de hecho yo lo catalogaría de paraíso del street art. Muchos graffitis van cambiando a menudo porque se pintan otros nuevos encima, pero hay algunos permanentes muy conocidos que ya son una seña de identidad del barrio. No me quiero explayar demasiado con el street art de Williamsburg porque da para otro post y bastante largo, pero para muestra un botón en la imagen de abajo, el que tal vez sea el mural más fotografiado de Williamsburg.

 

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Lost time o más conocido como La mona lisa de Williamsburg es el impresionante mural ubicado en la confluencia de Bedford Avenue, Broadway y South 6th Street. Está al lado de la sala Baby’s Allright y junto al puente de Williamsburg.

 

Pasear por Bedford Ave

Bedford ave es una de las arterias principales de Williamsburg y la avenida más larga de Brooklyn, con sus más de 16 kilómetros, donde además se mezclan diferentes culturas. Recorrerla con los ojos bien abiertos es de recibo, en ella encontrarás bares de estilo retro, restaurantes, estrafalarias tiendas y un ambiente multicultural único. Yo la recorrí desde la salida del metro Bedford Ave hasta llegar a la sala de conciertos Baby’s Allright, junto al puente de Williamsburg. Eso sí, haciendo alguna parada intermedia que otra en bares para reponer fuerzas degustando alguna de las muchas variedades de cerveza que se ofrecen. Creo que os lo que he dicho ya, pero si os gusta la cerveza, no dejéis de beberla en Williamsburg!

 

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Cruce de las avenidas Bedford y Metropolitan.

 

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Es obligatorio pasear por Bedford Ave si visitas Williamsburg.

 

The waterfront

En este precioso lugar acabamos gracias a la recomendación que nos hizo la pareja local que conocimos allí. Creo que nunca había improvisado y acertado tanto en un viaje. Desde Bedford Ave nos adentramos en algunas de las muchas calles perpendiculares hacia el oeste y a apenas dos manzanas te encuentras directamente con el paseo del East River. Y no sólo eso, sino que como telón de fondo disfrutarás de las espectaculares vistas de los rascacielos de Manhattan y el Williamsburg bridge. Recomiendo visitarlo al atardecer, yo tengo las imágenes de la puesta de sol grabadas en mi retina para siempre.

 

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Vistas desde el Waterfront, con el muelle del East River ferry a la izquierda.

 

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Manhattan a mis espaldas en el Waterfront! Que bien que al final se despejó y salió el sol.

 

East River State Park y McCarren Park

El East River State Park es otro lugar perfecto desde el que contemplar el Skyline de Manhattan y si el tiempo acompaña, es ideal para sentarte en la hierba mientras disfrutas de un picnic. Este parque es relativamente nuevo, fué inaugurado en 2007 y en el mismo emplazamiento los barcos cargaban y descargaban allá por el siglo XIX. Es todo un ejemplo de espacio recuperado para el uso y disfrute de los vecinos de Williamsburg y el turismo. Algo muy curioso es que hay una pequeña playa en una de las zonas del parque, aunque llena de rocas, pero merece la pena acercarse.

Si os apetece ver más parques, en Williamsburg está también el concurrido McCarren Park. Tal vez sea menos turístico y sin las vistas de Manhattan que ofrece el otro, pero es otra buena opción para rodearse de verde.

 

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El East River park, un lugar perfecto para relajarse y disfrutar de un día soleado con el skyline de Manhattan al fondo.

 

El puente de Williamsburg

Para conectar con el Lower East Side de Manhattan se levantó el puente colgante de Williamsburg en 1903, que contribuyó enormemente en sus inicios a transformar el barrio en una próspera zona industrial. Si os apetece, dicen que es un paseo muy agradable recorrerlo a pie o en bici, sobretodo porque no está tan masificado como el famosísimo y vecino puente de Brooklyn. Se tarda unos 30 minutos en atravesarlo y las vistas son muy interesantes, aunque hay que tener en cuenta que está recubierto por una estructura metálica tipo jaula que dificulta la toma de fotos decentes. Sin embargo, es un paseo diferente, donde te cruzarás con más neoyorkinos que turistas.

 

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Puesta de sol a los pies del puente de Williamsburg.

 

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Perspectiva más completa del puente de Williamsburg.

 

Salas de conciertos en Williamsburg

En Williamsburg cada noche está pasando algo musicalmente hablando. The knitting factory o Baby’s allright son solo dos nombres entre muchos otros a destacar dentro de la música en directo y la vida nocturna de Williamsburg. En el primero no he estado, pero lo conozco por ser santuario de conciertos de muchos músicos que me gustan. En el segundo sí estuve y lo recomiendo 100%, tengo que decir que me pareció un local para todos los gustos y muy versátil. Si hay bolo, pasas a la sala grande del fondo, que cuenta con el escenario y un bar. ¿Que te apetece estar más tranquilo o cenar? Te puedes quedar en el bar de la entrada, donde puedes sentarte a charlar, pedir comida y bebida mientras escuchas suave música de fondo. 

 

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Vista de la fachada de la sala Baby’s Allright, tomada justo antes de entrar. ¡Necesitamos más sitios así en España!

 

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Directo de los americanos A sunny day in Glasgow en Baby’s Allright.

 

Mi visita a Williamsburg culminó con el gran directo que ofrecieron los americanos A sunny day in Glasgow en Baby’s Alright. Es un grupo de estilo shoegazing con unas hipnóticas melodías y angelicales voces que se difuminan en la atmósfera envolvente de su sonido. Hacen que te transportes a cualquier otra parte, aunque en ese momento yo no deseaba estar en ningún otro lugar que no fuera Nueva York.

A medianoche, buscando el modo de regresar a nuestro hotel en el centro de Manhattan, no quisimos caminar hasta el metro y sin pensarlo dos veces cogimos un taxi que nos llevó a través del puente de Brooklyn con las imponentes luces de los rascacielos acompañándonos durante todo el trayecto. Me sentí como en otro planeta, o tal vez dentro de un dulce sueño. Y así es, Nueva York es otro mundo, de eso no cabe duda.

¿Vosotros conocéis Williamsburg o estáis pensando en ir cuando viajéis a Nueva York? ¡No dudéis en dejar un comentario más abajo! 

 

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